Acreedores de papel: El esquema de insolvencia que desafió la recta administración de justicia
- Javier Enciso Silva

- 21 mar
- 3 Min. de lectura

Recientemente llegó a mis manos la Sentencia 2022.05309.00 proferida por la Comisión Seccional de Disciplina Judicial. En ella se relata cómo un grupo de abogados fue sancionado con la suspensión en el ejercicio de la profesión y multas de varios salarios mínimos, tras comprobarse su participación en maniobras de insolvencia fraudulentas, utilizando "prestanombres" para dilatar procesos y engañar al sistema.
Al leerla y compartirla con Guillermo Díaz, socio fundador de esta firma, surgió la propuesta de escribir al respecto, un reto que acepté con gusto.
Al meditar sobre cómo abordar el tema para que no fuera un simple análisis jurídico, no pude evitar pensar en una idea que he venido madurando, la insubordinación del arquitecto.
¿En qué consiste la insubordinación del arquitecto? Sencillo, es el estado de lucidez profesional en el que se cuenta con un nivel de expertis, que hace que seas incapaz de actuar con ignorancia deliberada. No es una rebelión contra un jefe o una jerarquía externa, sino una rebelión de la propia conciencia y del conocimiento contra la limitación, la mediocridad o el mal uso de la técnica.
El derecho como infraestructura social
Si pensamos en el derecho como una infraestructura, los abogados somos sus arquitectos. Diseñamos puentes (contratos), protegemos hogares (propiedad) y establecemos rutas de salida cuando las cosas van mal (procesos de insolvencia). El problema surge cuando el arquitecto, conociendo mejor que nadie dónde están las grietas del edificio, decide ensancharlas en lugar de reforzarlas.
Eso fue lo que hicieron los abogados mencionados en la sentencia, usaron su conocimiento no para cuidar de la infraestructura legal, haciendo un uso adecuado de las herramientas procesales, sino para diseñar laberintos de espejos. Cuando un abogado utiliza su mirada experta para identificar un vacío y lo usa para el fraude, está cometiendo una afrenta contra su propio oficio. Está intentando forzar la realidad ética para que encaje en un tecnicismo legal.
La deshumanización del "Prestanombre"
Convertir a una persona en una pieza de ajedrez vacía de contenido para ocultar un patrimonio o engañar a un acreedor es la antítesis de nuestra profesión. El derecho nace para dar seguridad a los ciudadanos, no para despojarlos de su integridad en favor de una "jugada" para dilatar un proceso.
He sostenido anteriormente que hacer las cosas "apenas bien" en derecho significa cumplir con la ley; hacerlas con excelencia significa honrar el espíritu de la justicia. Usar el conocimiento para el engaño puede parecer "astucia" en el corto plazo, pero es, en realidad, un acto de ingeniería del caos que termina por derribar la casa de todos. Si el sistema de justicia deja de ser confiable, el arquitecto se queda sin terreno sólido donde construir, y el beneficio para el deudor será apenas una ilusión pasajera que terminará en sanciones penales y disciplinarias.
Un compromiso con la rectitud
Es por eso que en Click Abogados y Asociados se abordan estos procesos con rigor, claridad y responsabilidad. No solo con quienes confían en esta firma en un momento de dificultad, como lo es el de una insolvencia, sino con el sistema jurídico mismo. El objetivo es hacer uso de todas las herramientas que la ley entrega, pero con el más profundo sentido ético.
Al final, el sector financiero y los acreedores deben sentir que esta ley, y quienes se acogen a ella, lo hacen con el ánimo genuino de restaurar su vida financiera y crediticia. Esto solo se logra si, como abogados, garantizamos día a día y acción por acción un ejercicio adecuado de nuestra profesión. La ética no es un freno para el éxito; es el cimiento que evita que el éxito se nos caiga encima.
Una invitación a la coherencia











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